Pasa más de lo que parece: cambias de banco, hay un descubierto puntual, o simplemente el recibo cae un mal día. Y de repente aparece la duda incómoda: ¿me he quedado sin seguro?
La respuesta corta es que no, no de inmediato. Esto no lo decide la compañía a su antojo: lo regula el artículo 15 de la Ley 50/1980 de Contrato de Seguro, y es igual para todas las aseguradoras.
Los plazos que marca la ley
| Momento | Qué ocurre |
|---|---|
| Del vencimiento al mes siguiente | Sigues cubierto. Es el margen que la ley da para regularizar el pago. |
| A partir del mes | La cobertura queda suspendida. Durante ese tiempo no hay derecho a la prestación. |
| A los seis meses | Si la aseguradora no ha reclamado el pago, el contrato se entiende extinguido. |
| Cuando pagas | La cobertura vuelve a tener efecto a las 24 horas del día en que pagaste. |
Ojo con el primer recibo, que es distinto
Lo de arriba vale para las primas sucesivas, las del segundo mes en adelante. Si lo que se devuelve es el primer recibo de una póliza nueva, la ley permite a la aseguradora resolver el contrato o exigir el pago por vía ejecutiva. Ahí el margen es mucho menor, así que si te ha pasado con una póliza recién firmada, llama el mismo día.
Qué hacer, por orden

- Comprueba si el problema es del banco o del número de cuenta. Un cambio de IBAN sin avisar es la causa número uno.
- Avisa cuanto antes, aunque todavía no puedas pagar. Que conste que estás en ello cambia el tono de la conversación.
- Paga el recibo pendiente. La cobertura vuelve a las 24 horas.
- Si el problema es que la cuota se te ha quedado grande, dilo. Hay margen para revisar la modalidad en la renovación, y es mejor eso que perder la antigüedad.
Por qué merece la pena no dejarlo correr
Si el contrato se extingue y más adelante quieres volver, no vuelves donde estabas: vuelves al principio. Eso significa carencias otra vez, cuestionario de salud otra vez y, según la edad que tengas entonces, una prima distinta. Perder una póliza antigua por un recibo de un mes es de las decisiones más caras que se pueden tomar sin darse cuenta.
